... son la misma guerra
Cuando te miro con desprecio, cuando me respondes sin mirar, cuando mi respuesta a tu ofensa excede la ofensa, cuando me ofendes sin pensar siquiera que existo, cuando intento ganarte a costa de que pierdas, cuando quieres convencerme de que pierda para que tú ganes, cuando digo que "si no lo hubiera hecho yo, otr* lo habría hecho...", cuando usas las emociones para mediatizar mis decisiones a tu favor, cuando me reclamas frialdad ante tus ataques porque mi dolor te culpabiliza, cuando acepto ese juego porque tengo miedo de lo que yo piense de mí misma después, cuando hago crecer la tragedia porque quiero eludir sus resultados en el fragor ruidoso de la derrota...
Cuando nos posicionamos por encima del dolor ajeno sin querer saber de su daño, cuando seguimos diciendo que ell*s se lo habrán buscado, cuando nos posicionamos ferozmente sin querer creer que la única sangre que se puede derramar es la que nace de vivir y confundimos vencer con arrasar, cuando nos reímos de quienes no pelean por creerlos débiles, cuando defendemos a los grandes a costa de los pequeños, cuando no queremos saber que ser pequeño en un mundo de grandes exige toda la fortaleza de nuestra complicidad, cuando negamos la mano en nombre del guardarla para quien la merezca –que somos tod*s-, sin darnos cuenta de que tod*s la merecemos.
Cuando ante un conflicto buscamos en nuestro baúl oscuro todas las ofensas para ponerlas encima de la mesa olvidando los buenos momentos de las risas compartidas, cuando medimos al resto del mundo como no queremos que nos mida a nosotr*s, cuando no ponemos nuestra voluntad a trabajar en lo bueno y tiramos de pragamatismo de cosmopolitan, cuando negamos a l*s marginales su lugar y les acusamos de inadaptación, cuando....
y ese letargo...
2 comentaris:
Así somos, así estamos, así vamos construyendo distancias. Y nos vamos quedando solos bien por ejercer de conquistadores o bien por resistir, solos, qué pena...
pero, "habemos" algunos (me gusta meterme en esta saca) que de vez en cuando actuamos poniendo en la balanza el corazón.
Besos.
De toda esta excelente colección de frases ciertas, dolorosas pero ciertas, que daña hasta leerlas, me quedo con esta, por no haberla pensado nunca: "...me reclamas frialdad ante tus ataques porqué mi dolor te culpabiliza". Gracias por poner un espejo en mi nariz, y en la de todos.
Salut.
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