Empiezo de nuevo a leer este libro y vuelve a sorprenderme. Querría escribir yo así, querría saber yo lo que ella sabe, querría tener todo ese deseo, esa energía imprescindible, ESO.
Quizás si tuviera esos ojos sería posible.
También me gustaría hablar con alguien de como empieza a contarla historia. Es tan valiente... que me muero de envidia y dejo el libro sobre la silla y sigo viendo pelis de sicópatas, para no pensar.
y

2 comentaris:
Pero que mala es la envidia, que malo olvidarse de la propia voz. Y que envidia que existan formas de juntar las palabras que percibimos como mucho más penetrantes de lo que nosotros jamás podremos.
Aun así, no vas a dejar de escribir y lo sabes.
Te debo una carta que va creciendo al rítmo de los jacintos.
Bersos
Tendré en cuenta tu recomendación
Saludos.
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