15 de juny 2010

Joan Castillo, no te has ido del todo...



y gracias por esa flor blanca que he conocido gracias a ti...

Podríamos dejar sueltos todos los tópicos del mundo, lo haremos, lo estoy haciendo... lo sé, pero no puedo evitar sonreír al leer este cuento y recordar de qué modo llegó a mis manos, sé que tú lo recordarás y algunos de los buenos escritores de la página también, y como disfruté al leerlo, qué trifulca fuiste capaz, Joan, de organizar y qué hermosa amistad en la distancia se fue haciendo a partir de su lectura y de comentarlo, de reírlo...
No es para contarla,la trifulca, que lo cuelgo, sólo es un gesto que me regala una sonrisa algo melancólica...
No puedo colgar aquí las risas después de oírte al teléfono una tarde de noviembre de hace ya unos años, o la de una noche de verano de hace ya un año, y antes también, las complicidades ante tu apasionada vitalidad y tu alegría.
Tampoco quedará aquí todo el regusto amargo de no haber podido hacer más que desearte calma y felicidad en la distancia, porque ante la marcha de las personas que queremos poco podemos hacer más que desear que puedan saber de nosotros, antes o después.

Sea este mi pequeño homenaje y un regalo que me hago y que puedo compartir con quien tú sabes, desde donde estás y con muchas personas más...


.................................................

DON GUMERSINDO TRAJE Y TRAJE



El Juez instructor chequeó la agenda del día con su secretaria y suspiró de alivio. Era viernes, parecía esperarle un fin de semana tranquilo y gozoso después de una jornada agotadora. Sólo tenia que interrogar a Gumersindo Traje, el viejete que había asesinado a su esposa y estaba tan satisfecho de ello que no sólo lo confesó en la Policía sino que hizo una rueda de prensa para dar a conocer los detalles de su crimen

-Dos o tres preguntas al viejo, y termina mi labor de la semana, pensó el Juez, sin sospechar ni someramente que podía ser víctima de ciertas habilidades del acusado.


Al entrar a su oficina ya Gumersindo había sido llevado por la Policía, aún estaba esposado por su aparente peligrosidad, y así lo dejó el Juez, ya que no pensaba gastarse más de cinco a diez minutos con él.

-Sr. Traje, admite usted todo lo que confesó en la Policía respecto del asesinato de su esposa?
-¿Del asesinato de quien? Contestó Gumersindo, con cara de sorpresa.
-De su esposa Sr. Traje.
-Mi esposa qué? Que tiene que ver mi esposa con esto?
-¿Mató usted a su esposa, Sr. Traje?
-No lo entiendo Sr. Juez, de veras que no entiendo su pregunta.
-Pues bien se la haré de otra manera, -¿porque mató usted a su esposa?.
-¿Que mataron a mi esposa, -¿y quien mató a mi esposa?, usted está bromeando Sr. Juez.
-Usted mató a su esposa Sr. Traje, afirmó el Juez, reposadamente.
-¿Que yo maté a quien?
-A su esposa.-
Ahh ,-que yo maté a mi esposa?, -¿Y quien le dijo eso, Sr. Juez?
Aquí tengo la confesión que usted hiciera a los investigadores policiales.
-¿La confesión qué? -¿Que es eso, Sr. Juez que significa confesión?
La confesión significa Sr. Traje, que usted le afirmó a la Policía que cometió el delito de homicidio contra su esposa.
-¿El delito de qué?
-De homicidio, Sr. Traje.
-¿Y con que se come eso, Sr. Juez?
Un poco exaltado, y ya con cara de pocos amigos, el Juez insistió en la pregunta medular:
-Mató usted a su esposa, Sr. Traje?
-¿Que yo maté a su esposa? Ni siquiera la conozco, Sr. Juez.
-No, a su esposa, el Juez se estaba enfadando. -Se lo preguntaré de otra manera
-¿Porque mató a su esposa, Sr. Traje?
-¿Que maté a quién?
-A su esposa.
-¿Mataron a mi esposa?, Sr. Juez.
-Si, la mató usted, y le exijo que me ofrezca los detalles como lo hizo y porqué lo hizo.
-¿Que como hice el qué? -¿Que porqué de qué?
-¡UFFFF!. El juez miró la Secretaria quien interrogaba con los ojos respecto de lo que iba a escribir en aquel singular interrogatorio. El juez cerró los ojos, se estacionó en una gran reflexión, y preguntó casi gritando:
-¿Cuanto hijos tiene Sr. Traje?
-Setenta y dos, Sr. Juez, lo cumplí antes de ayer.
-¡HIJOS, HIJOS, HIJOS!, Sr. Traje.
-¿Hijos de quién?
Hijos de la gran puta, se sobreexcitó el Juez. -¿Que cuantos hijos… hijos, coño, tiene usted, maldito traje?-
Ahh, hijos; cuatro, Sr. Juez, tengo cuatro hijos.
-Quien es la madre?
La madre de quién?
La madre de la gran puta, Coooño, se incomodó de nuevo el Juez, y gritó:
LA MADRE DE SUS HIJOS, válgame Dios.
Maria Sr., Maria es la madre de Dios.
El Juez se paró violentamente del escritorio, acariciándose nerviosamente, con el dedo índice de la mano izquierda el centro de la cabeza, dio unas cinco vueltas redondas por la oficina. Estaba sudando. La secretaria y los dos policías estaban a punto de estallar a carcajadas. El Juez un poco más tranquilo volvió a su escritorio:
-¿Quien es Filomena Pereyra?, Sr. Traje.
-Mi esposa, Sr. Juez.
-¿Y que más?
-¿Que más qué? -¿Que más de qué?
Quiero decirle Sr. Traje, que si Josefina es su esposa, necesito saber, si también fue la madre de sus hijos.
-¿Como que FUE? -¿Que significa que FUE? Josefina Pereyra ES mi esposa y además ES la madre de mis hijos.
-El Juez, suspiró aliviado:
-¿Y porque la mató? Porque mató usted a la madre de sus hijos?
-¿A quien?
A la madre de sus hijos.
-Josefina Pereira, Sr. Juez, -¿cuantas veces se lo voy a repetir?.
-¿Que porque, cooooño, la mató?
Que queeee? Que mataron al coño?
El Juez temblaba de furia, la secretaria estaba desconcertada. Uno de los Policías no pudo soportar una risita disimulada.
-Por qué diablos se ríe?, preguntó el Juez al Policía
-¿Que queee, que el diablo se ríe? JEJE, se preguntó Gumersindo, produciendo la mayor ira del Juez., quien dio un manotazo tan fuerte en el escritorio que llenó la oficina de interrogatorios.
-COÑAAAAZO. ¿Mató usted a su mujer?, grito el Juez desesperado, jadeante.
-¿A que mujer?
El aire pesado que se respiraba en la Oficina del Juez fue atenuado por el mensajero:
-Perdón, Sr. Juez, una señora TRAJO un desayuno a TRAJE.
-¿Qué señora TRAJO un desayuno a TRAJE?, preguntó el Sr. Juez, ofreciéndole una mirada hostil al infeliz mensajero.
La señora dice llamarse Josefina Pereyra, señor, dice ser la esposa del prevenido.
-Hágala pasar enseguida-
Josefina Pereyra pasó por la humillación de sentarse en el banquillo de los acusados de aquel Juez Instructor, ya que, el Magistrado analizaba la posibilidad de que dicha señora podría darle luz a su tribunal respecto del rompecabezas en que se había metido.
-¿Como se llama usted, y como se llama su esposo?
-Me llaman Josefina Pereyra Traje, Sr. Y mi querido esposo responde al nombre de Don Gumersindo Traje y Traje.
-¿Porque cree usted que el confesó en la Policía haberla matado a usted?
-¿A mi?, -¿él me mató a mi? No bromee, Sr. Juez.
-No bromeo, Sra. El confesó haberla matado a usted.
-¿Qué me mató? Se preguntó la señora, poniendo un rostro de desconsuelo y mirando mimosamente a GUMERSINDO: -¿Por qué me mataste?, por qué amor mío…?


Dicen los demás locos del manicomio que el ex Juez se pasa los días imitando el reggeton de Don Chezina: TRA TRA TRATRATRA, mientras que el libro de Don Gumersindo Traje: Una Justicia Inepta en un País de Ineptos, se convirtió en el mas leído de la temporada.



© Joan Castillo

8 comentaris:

Manel Aljama ha dit...

Y tienen tanta vida estos textos. Siempre la han tenido. Me comentaba Chajaira en privado "que no estaba motivada para escribir". Creo que no, creo a Joan no le gustará que además de tristes estemos bloqueados. No, no. Escribir, sí, el ejemplo sí. Ahora sus textos han ganado otra dimensión si es que no la tenían ya.
"Encantado de la vida" estaba siempre. Le gustaba leer mis comentarios. No me había pasado nunca. Nunca me lo habían dicho. C'est la vie. Es un ejemplo.
Viva el jazz.

fonsilleda ha dit...

Me impresionó cuando me enteré en GB y, aunque no lo conocía mucho, si que nos comentábamos.
No había leído el texto que puso Manel, ni éste y ambos me parecen estupendos.
Bicos.

Chajaira ha dit...

Todo soldrá en su momento querido amigo.

Este fue el primer texto suyo de humor evidente. Nos reímos mucho, su origen también dio cabida a una nueva amistad en común que ha sido un eje muy importante en nuestras vidas.

Gracias hermanita mayor, espero que las risas broten siempre.

Anònim ha dit...

Desde la profunda admiración que sentí siempre por Joan, va desde aquí... mi más sincero duelo... por lo que compartí con él.. y la forma en que "nos conocimos" que guardo para mí...
Seguro que allá dónde esté, estará en un lugar privilegiado... con los "grandes" (usté ya me entiende señá...)

Beatriz (GINEBRA)

carlos guerrero ha dit...

Hermoso, muy hermoso y lleno de verdad.

Un abrazo

Sonia Antonella ha dit...

Llegue a tu blogg gracias a DON GUMERSINDO TRAJE Y TRAJE-

Joancito,el bogadillos del diablo(así le llamaba)
Está entre mis muertos vivos.


besitos
soni

Mónica ha dit...

Bonito homenaje. Que descanse en paz donde quiera que esté.
Besos para ti maliae y para él.

Mónica ha dit...

Un abrazo enorme.